SEPLA News

03/11/2021
“Si nos empeñamos en algo, lo conseguimos”
• Ana Alemany presenta su libro 'Mujeres de los aires', una obra que reivindica el lugar de las mujeres en actividades tradicionalmente practicadas por hombres.

Mach82 Nº210

 

Paula Martín – Departamento de Comunicación Sepla

La escritora Ana Alemany acaba de publicar su tercer libro sobre mujeres, con los que está apostando por fomentar la visibilidad de la mujer y concienciar de que, si se quiere, se puede. Mujeres de los aires recoge los testimonios 16 mujeres y un hombre que, de una u otra manera, ejercen su profesión en el aire. Este libro habla de mujeres actuales, de sus vidas, sus sueños, sus esfuerzos y sus desafíos, así como de su lucha para alcanzar el lugar en el que hoy se encuentran.

Para la publicación del libro, editado por ediciones “El Viento” ha hecho falta la colaboración de Ellas Vuelan Alto. En esta entrevista, Ana Alemany nos cuenta qué le impulsó a escribir su trilogía y qué le ha impactado más del universo de las mujeres piloto.

 

PREGUNTA: ¿Por qué un libro sobre mujeres piloto?

RESPUESTA: Este libro es la continuación lógica de los dos libros anteriores; el primer proyecto fue un libro sobre las mujeres y los polos (que se puede considerar que fue un libro que hablaba de mujeres en la tierra), el segundo fue mujeres de los mares, y el tercero ha sido sobre el aire, “Mujeres de los aires”.

 

P: ¿Qué te inspiró a escribir el libro?

R: Lo que quería sobre todo era hablar de mujeres que volaban, que pilotaban, que estaban al mando de una nave. El libro plasma historias de mujeres que, aunque no levantan los pies del suelo, como son por ejemplo los pilotos de drones o cometas, también pilotan. Es por esta razón por la que quise mostrar un espectro de lo que significa volar y de lo que significan las mujeres en este ambiente. A medida que avanzaba el libro, he comprobado que hay pocas mujeres y que cuesta, o que por lo menos ha costado mucho abrir las puertas, aunque ahora esas puertas estén un poco más accesibles.

 

P: ¿Cuál de tus protagonistas te ha sorprendido en mayor medida y por qué?

R: Me resulta muy difícil quedarme con una única persona, ya que todas ellas son pioneras de una manera u otra en lo que han hecho y hacen. Consuelo Arto es una mujer que tuvo que abrir la puerta a algo tan básico como es el derecho a la baja por maternidad, que además se realizó en el pasado año 2000, o sea, “antes de ayer”.

Tengo también a Sonia García, que fue la primera en crear una escuela de drones en España siendo mujer.

Rocío González Torres está en la patrulla Águila y tiene un currículum excepcional, ya que fue la primera mujer que logró cumplir mil horas de vuelo, además de ser la primera mujer que llegó a ser número uno en el curso de caza.

Natalia Mistral es una mujer que personalmente me tiene fascinada. Es piloto de cometas. Ella comenzó volando la cometa de su hijo de 4 años como un hobby y acabó siendo una de las artistas invitadas a la inauguración del mundial de futbol del pasado año 2018 en Moscú. Ella y su grupo de cometeros hicieron una actuación que estuvo a la altura de la presentación de Ronaldo o del cantante Robby Williams.

En definitiva, no podría quedarme con ninguna en concreto porque son todas espectaculares en lo que hacen día a día.

 

P: ¿Qué rasgos señalarías de los perfiles profesionales que describes en el libro?

R: Lo primero que quiero destacar es que, si nos empeñamos en algo, lo conseguimos.  Pero luego me doy cuenta de que, para llegar donde están estas mujeres y otras muchas, han tenido que ser las mejores en su campo, alcanzan ese puesto a través de la excelencia, cosa que a lo mejor no ocurre en el caso de los hombres.

El hombre no tiene que ser tan espectacularmente bueno para alcanzar un puesto tan alto. Y esto es lo que más me ha sorprendido, que para llegar tan alto no puedes permitirte tener el más mínimo error siendo mujer, tienes que ser la mejor en lo que haces. Esto, bajo mi punto de vista, no es malo. Lo que sí que lo es, es que al hombre se le pase ese fallo.

Independientemente, a la conclusión a la que llego es que, si la mujer está en ese puesto tan alto, es porque se lo merece.

 

P: ¿Por qué estos pilotos y no otros?

R: Fue por cuestión de espacio. Al final fue en mero trámite de selección. No sabría decirte por qué unas sí y otras no. Para mi esta selección fue muy difícil. Tuve que elegir a unos, dejando fuera a otras. Y dejándolas fuera no porque no fueran lo suficientemente buenas, ni muchísimo menos. Se quedaron fuera porque al final cualquier libro tiene una capacidad determinada y si hubiera metido a muchas más el libro no sería manejable, nadie quiere un libro tan denso, y menos actualmente que la gente lee menos, aunque sí que he notado que a raíz de la pandemia la gente ha retomado el hábito de la lectura un poco. Tendré que hacer un “Mujeres de los aires II”.

 

P: Dentro del libro hay un capítulo dedicado a un hombre ¿Por qué decidiste entrevistar a David Abad?

R: Porque somos tan generosas, que invitamos a David a participar y él fue mucho más generoso con nosotras y aceptó, porque el lenguaje inclusivo no significa poner una “a” o una “e”, significa que estamos abiertos a todos, y todos tenemos que colaborar para poder alcanzar nuestro objetivo, que es darnos a conocer, que haya visibilidad. El mundo de la aviación necesita pilotos de todo tipo, no solo hombres o mujeres, y no solo en aviación comercial o globos, sino en todo. Cuánta más visibilidad se dé, más posibilidades hay de que la gente conozca la situación, se interese y sobre todo llegue.

David Abad tiene una historia fascinante, estupenda, y que, sorprendentemente no tuvo apenas repercusión. Cuando conocí su historia me pareció un testimonio fundamental que plasmar en el libro. Además, al ser protagonista invitado, se merecía un espacio especial, el primer testimonio de “intrépidos”.

Cuando lees la historia de David Abad te sorprende que la gente no le pare por la calle caminando porque hizo dos rescates en Galicia espectaculares. Mi capítulo sobre él en el libro es mi pequeño homenaje a su trabajo y a él.

 

P: ¿Recomendarías el libro a alguien en concreto?

R: Sí. Primero de todo, a la gente que le guste leer. Después, a todo el sector de la aviación, cualquiera que sea el medio que utilice para volar. También se lo recomendaría a la gente que tenga un poco de interés por los principios, por los comienzos. Y, por último, se lo recomendaría a quienes les guste conocer historias de vidas anónimas, que merezcan estar en el “Top 10”. No solo por salir en un programa de televisión haciendo el ridículo o dejando que te pregunten acerca de tu vida privada, contando a los cuatro vientos que mereces estar ahí arriba. Hay gente que trabaja en silencio y de forma muy dura para que luego otra mucha gente se beneficia de ello sin en algunas ocasiones entender el por qué.

Me gustaría que mi libro tuviera una repercusión enorme, para que todo el mundo conociera la vida de estas mujeres, ya que merece la pena que se las conozca.

 

P: ¿Crees que es un libro necesario?

R: Completamente sí. Todas ellas y por distintos motivos son pioneras en la aviación. Pero es que no solo son pioneras. Además, son desconocidas. Tengo a la primera mujer que trabajó pilotando un globo de forma comercial y nadie, nadie, nadie la conoce. ¡Es increíble!

 

 P: A tenor de todas las entrevistas que has realizado, ¿crees que queda camino por recorrer?

R: Creo que lo fundamental es dar visibilidad. Hay que proclamar a los cuatro vientos lo que han hecho los protagonistas que salen en el libro. Cuando se sepa lo que han hecho, costará mucho menos comprender el camino tan difícil que han debido recorrer.

Es cierto que el camino está ahora más allanado, pero queda mucho. Debemos de dar mucha visibilidad para entender, primero, de dónde viene el origen, y segundo que merece la pena luchar por las cosas que hay que luchar, como por esto, que es una causa justa.

Debemos dar visibilidad uniéndonos, evitando esa enemistad que existe en el lenguaje inclusivo. Si nos unimos todos, y cuando digo todos hablo de hombres y de mujeres, será todo mucho más sencillo.

En el capítulo en el que hablo sobre nuevas generaciones, una de las chicas que se está preparando para ser piloto, Ana Ibiza, me comentó que hay pocas mujeres policías o bomberos porque no se le da visibilidad a la mujer en la profesión. Si a la vez que nos hablan de carreras como medicina o derecho, más relacionadas con el perfil de la mujer, nos hablaran también de la carrera de piloto, seguramente habría muchas más mujeres dedicadas a esta profesión. Pero como no lo nombran, crees que no es posible, o al menos es muy difícil que una mujer pueda llegar a ser piloto. Una mujer puede llevar los mandos de un avión igual de bien que un hombre, porque no es cuestión de fuerza o inteligencia, sino de aprenderte unos procedimientos. Una vez que te los aprendes, da igual que seas hombre o mujer.

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