Noticias del resumen de prensa

23/06/2021
El accidente que muestra por qué los coches aéreos no tienen futuro
Los mal llamados coches aéreos no tienen ni sentido, ni futuro. Por lo menos, no hasta que haya una tecnología que evite que caigan sobre la población al 100%. Y eso nunca existirá

EL CONFIDENCIAL 

 

Si alguien tenía dudas sobre lo absurdo de los vehículos de transporte personal voladores, atención a este vídeo del cuatrimotor Scorpion estrellándose desde 30 metros de altura. Es una demostración práctica de por qué estos vehículos son el timo de la estampita del siglo XXI y están destinados al fracaso.

 

Según Hoversurf, la compañía que lo fabrica, el piloto salió ileso del accidente. De milagro. Los que no hubieran salido ilesos son los peatones, conductores o cualquiera asomado a un balcón si esto hubiera ocurrido sobre suelo urbano. Las poquitas que tienen vehículos que pueden volar, claro.

 

El del Scorpion no es el único accidente de este tipo. Boeing estrelló su taxi aéreo en 2019 y en febrero de este mismo año, un prototipo de coche volador se estrelló cerca del aeropuerto de Gatwick. Según el informe de las autoridades de aviación británicas, tuvieron mucha suerte de que el Airspeeder Mk2 no matara a nadie porque se estrelló a 40 metros de un bloque de casas. Esos son algunos de los que conocemos. Lógicamente, las startup americanas en busca y captura de incautos inversores no publican sus accidentes en internet.

 

Como Tomohiro Fukuzawa — CEO de la startup japonesa de coches voladores Skydrive — declaró a Associated Press en 2020, la mayoría de las más de 100 startups que se han apuntado a esta moda no han demostrado vuelos tripulados. De hecho. la mayoría sólo tienen imágenes 3D o prototipos que no vuelan pero que quedan fantásticos para las fotos de notas de prensa.

 

Está claro que los accidentes son inevitables, sobre todo durante fases de prueba. También pasan con aviones y helicópteros y llevan décadas de vuelo y certificaciones de seguridad. Pero estos accidentes son una ilustración perfecta de por qué, hoy en día, en España se prohíbe volar drones y helicópteros comerciales sobre ciudades y otros espacios aéreos restringidos.

 

Primero, las consecuencias de un accidente de un vehículo volador, cayendo a cientos de kilómetros por hora sobre una ciudad, no tienen comparación con las de una colisión en el tráfico rodado. Solo hay que ver lo que pasa en ciudades como São Paulo, por ejemplo, que sí permiten los taxis aéreos.

 

Y segundo, por la contaminación acústica que generan sus motores, aún más fuerte en el caso de estos nuevos vehículos con múltiples rotores que giran a gran velocidad. Son ensordecerores.

 

Hasta un trilero como Elon Musk se parte de risa con la idea de los coches voladores por este mismo motivo. "Oh, te gusta la idea de conducir un coche volador...", dice en esta entrevista en SXSW. "¿Y que todos a tu alrededor tengan coche volador? Ah, eso no suena tan bien".

 

Razones de peso

 

Hay más razones aparte del peligro obvio. Estas 'startups' no tienen la tecnología ni para garantizar vuelos seguros para usuarios y terceros, pero tampoco para ofrecer una autonomía lo suficientemente grande para que sean realmente útiles. Y aunque consiguieran resolver todos los retos tecnológicos en un futuro cercano —digamos, una o dos décadas, no los dos o tres años que estas 'startups' voladoras de Silicon Valley llevan prometiendo durante años— tampoco existen los estándares de certificación para que estos vehículos vuelen.

 

El único coche volador que ha recibido una autorización inicial de la agencia federal de aviación norteamericana (FAA) para un vuelo de prueba es el Terrafugia, un ridículo batmóvil que se cree una avioneta, con alas plegables y un motor de explosión con una hélice. Y Terrafugia lleva años intentando que su 'frankenvioneta' vuele con la idea de, atención, venderla a grandes terratenientes y granjeros.

 

Del resto de vehículos voladores no se sabe nada ni se sabrá por mucho tiempo. Ni están, ni se les espera, según los expertos de la propia FAA, porque cada uno de estos drones glorificados son diseños de su padre y de su madre. Ahora mismo, no son certificables en un proceso estándar, como el que sufren los aviones y helicópteros convencionales.

 

Uno de los pocos vehículos voladores de despegue vertical que ha demostrado un vuelo tripulado es el Skydrive — una startup con el soporte de Toyota — que pudo volar su prototipo de dron gigante para una persona durante un par de minutos:

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