Noticias del resumen de prensa

21/06/2021
Barajas: los datos que apuntan a que es un 'coladero' de positivos
Llega el verano y aumenta el tráfico de vuelos, pero el control sanitario en el aeropuerto es limitado. Solo al 7% de los viajeros se le hace el test. En tres meses, se han detectado más de 100 contagios llegados desde Colombia

EL CONFIDENCIAL

Jueves, 10 de junio. Los relojes peninsulares están a punto de marcar las 12 del mediodía mientras varias familias se agolpan en la entrada de Barajas, esperando a que aterricen los aviones que traen a sus hijos, hermanos o parejas. Casi todos son latinos, dado que a esa hora llegan vuelos con procedencia de Cuba y República Dominicana. Refugiados tras unos abanicos que les resguardan del bochornoso calor de Madrid, los que esperan no pueden acceder a las clásicas puertas tras las cuales se aguardaba antes la llegada de los viajeros, porque así lo impiden los guardias de seguridad por motivo del protocolo covid del aeropuerto. A la media hora comienzan a llegar los pasajeros, que portan consigo maletas, mochilas y documentos que justifican su viaje: PCR o prueba de antígenos y también un documento que exige ahora el Ministerio de Sanidad de Carolina Darias para explicar el motivo del desplazamiento. Un trabajador encargado de los controles a los viajeros que llegan a Barajas confirma que "las pruebas son muy aleatorias en casi todos los vuelos excepto en los de código rojo”, es decir, los de zonas de riesgo. La aleatoriedad la establece un sistema informático programado para elegir a qué pasajeros se les pide pruebas negativas y a quiénes no. Sin embargo, este empleado ha observado ciertas anomalías: “A algunos países parece que no se les pida prácticamente ninguna PCR, como India o Reino Unido”, pese a que las variantes Delta y Alfa, provenientes de estos dos países, son las más propagadas ahora mismo. De hecho, el Gobierno madrileño advierte del aumento de casos de la cepa india, habiendo detectado casi tres decenas de positivos desde mediados de mayo, incluyendo 18 solo en la primera semana de junio. De Colombia, otra zona 'caliente', han llegado más de un centenar de contagiados a Barajas en los últimos tres meses.


El descontrol, contado desde dentro
Respecto a los formularios con los datos personales y de vuelo (destino, motivo, etc.) que deben completar los viajeros antes o durante el vuelo, este trabajador confirma lo que nos cuentan los viajeros, es decir, que “no hay ningún control de que sea cierta” la información con la que los rellenan. Los pasajeros pueden “comprarse un billete de avión a otro destino desde España que luego puedan cancelar y fingir que solo va a hacer escala en Barajas, porque así no se les pide PCR, ya que en teoría su destino no sería este país”.


Aun así, las cosas han mejorado relativamente desde el comienzo de la pandemia. “Al principio se fueron modificando constantemente los controles, no tenía nada que ver”, porque “no había tantas restricciones, era mucho más simple”. Es decir, durante los primeros meses, en los que se registraron más contagios y muertes, “la PCR era mucho más aleatoria todavía”. Algunos pasajeros incluso intentan escaquearse de los controles, aprovechando que “a veces hay mucha acumulación de gente y es una locura” intentar controlar a todos, explica este trabajador. El problema aumenta cuando coinciden varios aterrizajes seguidos. Fuentes de AENA han confirmado a este periódico que durante la pandemia están dando apoyo con personal y medios materiales al Ministerio de Sanidad. El verano pasado la empresa reforzó los controles con dos contratos con Quirón e Interserve; esta última compañía se ha visto envuelta en la polémica por las condiciones de sus empleados, que trabajan con condiciones precarias y con una formación muy limitada, según adelantó El Confidencial en julio de 2020. El problema reside también en el desequilibrio de personal: De AENA, la empresa pública —dependiente del Ministerio de Transportes— que gestiona Barajas, "apenas hay personal, solo están por ahí haciendo fotos”, afirma. “En sus puntos de información hay muy pocas personas, no hay nadie por ahí para informar, estamos otros haciendo ese papel”. Por otro lado, critica que los empleados de control reciben una formación “ridícula”: Se limita a “un par de vídeos” y unos “exámenes con preguntas muy básicas”. Los trabajadores no han tenido a nadie que les explique cómo hacer bien su trabajo, sino que han tenido que ir aprendiendo sobre la marcha.

En referencia a los trabajadores de Quirón, encargados de revisar las PCR, este otro empleado es muy crítico con la realidad dentro de Barajas: “Es un cachondeo, sinceramente”, porque “están de juerga, con el teléfono todo el día”. Y no parezca que tengan o les encomienden funciones que cubrir: “Hay un personal excesivo, sobran muchas personas de Quirón porque la mayoría no hacen nada”. El contrato firmado es de 8,9 millones de euros, pero son prescindibles “la mitad de los que están”. Y no es el precio más alto que ha pagado AENA: por los controladores de Interserve, encargados de la toma de temperatura y el control documental, se han gastado 10,8 millones.



Directos al hotel medicalizado, o al hospital
Durante los primeros cuatro meses de este año ha habido 2,1 millones de pasajeros en los aeropuertos españoles, y el 37% de los vuelos tenían como destino Barajas, donde, entre enero y abril, se realizaron 43.750 test; es decir, solo se le hicieron test de antígenos al 7,4% de los viajeros. Fuentes de la Comunidad de Madrid califican este dato como “una cifra ridícula” que “evidencia la falta de control real”. Además, dicen no tener constancia de que Sanidad Exterior (dependiente del ministerio de Carolina Darias) “haya aplicado medidas excepcionales a los viajeros de aquellos vuelos en los que se hayan detectado casos positivos una vez hayan tomado tierra, ni como destino ni como tránsito”. Mientras tanto, desde Sanidad afirman que “los test en los aeropuertos se realizan a las personas con código rojo en el proceso de control sanitario por sospecha de covid, así como a los viajeros que proceden de destinos con un seguimiento especial”. En la Comunidad de Madrid apuntan al fin de semana del 14 al 16 de mayo, en el que se dio traslado de 21 personas contagiadas con coronavirus desde Barajas al hotel sanitarizado Ayre Gran Hotel Colón. De estos, diez ciudadanos procedían de Colombia, cinco de República Dominicana y el resto voló en otros seis vuelos distintos con origen en Europa, Sudamérica y África. Tres de ellos vinieron con PCR positiva, uno trajo unos resultados con datos incompletos y otro se presentó con una prueba caducada, lo que según el Gobierno regional "evidencia la falta de control". Además, el trabajador del aeropuerto con el que ha hablado El Confidencial afirma que "ha habido gente con PCR falsa", o que ni siquiera la traían porque al ser aleatorio "igual no se las pedíamos".

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha anunciado en los últimos días nuevas medidas, como que los pasajeros deberán rellenar antes de salir del país de origen del vuelo un formulario de control sanitario y que se les someterá a una “toma de temperatura, un control documental y un control visual sobre el estado del pasajero” a la llegada a España. Esta actualización del protocolo ha sido criticada desde la Comunidad de Madrid por ser “muy limitada”. Señalan además que “están llegando pasajeros con ciclos de transmisión por debajo de 20-18, que es cuando más infectivo eres”, lo que lleva a la conclusión de que esas personas embarcaron estando ya enfermas y con síntomas evidentes. En Iberia confirman que ellos se ocupan de los controles de documentación en las puertas de embarque —dependiendo de lo que se exija a los viajeros de cada país de origen—, aunque no hacen tomas de temperatura. Su función es comprobar, de forma previa al inicio del vuelo, que los pasajeros lleven las pruebas PCR o los papeles que sea necesarios en cada ocasión. Sin embargo, no son ellos quienes se ocupan de estas cuestiones al llegar a Barajas, sino que esto depende del Ministerio de Sanidad. Esto mismo aseguran desde la compañía Air Europa, cuyo personal comprueba que los pasajeros tengan la documentación en regla, pero “al llegar al destino son las autoridades sanitarias quienes se hacen responsables”. Por otro lado, en el departamento de Asuntos Exteriores sostienen que no tienen ninguna competencia a este respecto. Sin embargo, las embajadas en los países de origen pueden orientar a los nacionales que quieran volver a España. Además, los trabajadores aéreos piden mayor protección. Desde el Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (SEPLA) piden que se incluya a las tripulaciones en el plan de vacunación, debido a los "desplazamientos constantes" a distintos países y "las condiciones de trabajo en entornos con alta densidad de personas de diferentes procedencias". Quieren evitar que los pilotos y azafatos puedan ser "vectores de contacto que transmitan el virus". Por eso mismo se han puesto en contacto con el Consejo Interterritorial y los ministerios de Transportes y Sanidad para pedri ser incluidos en el plan nacional de vacunación, pero no han recibido respuesta. "Ni siquiera está en el orden del día, y no entendemos por qué", dicen.

Ayuso insiste en que faltan controles
El aeropuerto de Barajas, el primero en número de pasajeros en España, ha estado en el punto de mira desde que entraron por él los primeros casos de covid en la Península en febrero de 2020. En un caso similar al del Hospital Isabel Zendal, Barajas ha servido como arma arrojadiza entre unos y otros, sobre todo para los gobiernos estatal y madrileño. Desde el gabinete de Isabel Díaz Ayuso critican que se haya convertido en “un coladero” en el que no se llevan a cabo los controles y protocolos necesarios.

Tanto es así, que el grupo parlamentario del Partido Popular de Madrid ha registrado una petición para crear una comisión de investigación sobre Barajas. Pedro Muñoz Abrines, portavoz adjunto del PP en la Asamblea, defiende que el objetivo de la comisión “no es controlar al Gobierno, sino analizar la incidencia que han podido tener en la Comunidad de Madrid la expansión del covid por las entradas por Barajas”, ya que "desde el momento que un viajero cruza la puerta del aeropuerto pasa a ser responsabilidad de la comunidad autónoma". Afirma que quieren saber “cuál era el nivel de eficacia de las medidas propuestas por el Gobierno” de Díaz Ayuso. Pone el ejemplo del caso de la variante británica, que desde que comenzó a detectarse la administración madrileña pidió un aumento de los controles, y ahora “es mayoritaria en Madrid y en casi toda España, y ha entrado en nuestro país fundamentalmente por vía aérea”. El diputado asegura que los populares están “convencidos de que Barajas ha sido un elemento muy importante a la hora de extender el virus en la Comunidad de Madrid”. Además, recuerda que el Gobierno autonómico propuso diferentes ideas que podrían haber sido eficaces para frenar la expansión del virus: Haber hecho restricciones puntuales de ciertos vuelos (por ejemplo, lo que llegaban desde Italia al principio de la pandemia), más pruebas de antígenos a los pasajeros y pedir certificados a todos los que llegaban al aeropuerto y no “de forma aleatoria a un porcentaje ínfimo” de los viajeros.

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