Julio 28, 2008

Opinión: Nubarrones sobre la industria aeronáutica

Expansión

Hace apenas un año, la industria aeronáutica disfrutaba de un momento dulce: la economía mundial estaba en auge, los créditos seguían siendo baratos y los pedidos de aviones de las compañías aéreas civiles mantenían una clara trayectoria ascendente. Mucho ha llovido desde entonces.

El precio del combustible casi se ha duplicado en el último año y el crecimiento económico se ha ralentizado en medio de una grave crisis crediticia. El escenario ha comenzado a pasar factura a las aerolíneas, algunas de las cuales se han visto obligadas a adoptar severas medidas de ajuste, como Spanair, cuya propietaria, la escandinava SAS, ha decidido reducir en casi un tercio su plantilla, en un 20% su red comercial y también algunas de sus rutas.

Pero si la aviación comercial no atraviesa su mejor momento, tampoco parece que el sector de Defensa vaya a contribuir demasiado a despejar las incertidumbres que se ciernen sobre la industria aeronáutica, al menos en Europa. Hace un año, Reino Unido, el país europeo occidental con mayor presupuesto para Defensa, contaba con una estrategia industrial que aportaba a los fabricantes claridad sobre las futuras decisiones de adquisición del Estado británico. Esa política, sin embargo, se ha demostrado inviable por culpa de las presiones presupuestarias. Francia ha perfilado una nueva estrategia en este ámbito, pero ha limitado su gasto al 2% del PIB. En el resto de Europa, la situación no es mucho mejor. La debilidad económica hace poco probable que los gobiernos se muestren ahora más proclives a invertir en Defensa cuando han sido bastante reticentes en el pasado.

Pese a las dudas que suscita el futuro inmediato, los fabricantes de aviones tienen, de momento, una amplia cartera de pedidos, aunque, probablemente, muchos de ellos podrían cancelarse a medida que la crisis avance. El horizonte no es alentador, pero la industria aérea muestra ahora más solidez que tras la crisis provocada por los fatídicos atentados del 11-S en EEUU. La diferencia es que entonces el bache fue bastante breve, mientras que los expertos temen que el actual pueda prolongarse en el tiempo.


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Diana Ramón Vilarasau. En el actual contexto del transporte aéreo, se calcula que el sector se verá obligado a prescindir de 100.000 empleos antes de Navidad y a realizar una reducción "sin precedentes" de su capacidad; según ha afirmado el consejero delegado de Qantas Airways, Geoff Dixon.

En los seis primeros meses del año, 24 aerolíneas han desaparecido del mercado y sólo las compañías estadounidenses se plantean dejar en tierra unos 465 aviones, "más de dos veces el tamaño de la flota de Qantas".

Dixon hace hincapié en que el sector no sólo atraviesa un "bache", sino que sufre "una transformación permanente" ante los altos precios alcanzados por el combustible, que se verá acelerada por la globalización. La actual situación implicará un "nuevo orden" a partir del proceso de consolidación de la industria, permaneciendo unas cuantas aerolíneas "mucho más grandes, más fuertes y sumamente eficientes" que podrán operar aún con los actuales niveles de costes del combustible y controlando un segmento del mercado, como los vuelos de largo recorrido, citando como ejemplo el grupo Air France-KLM.

A este grupo de compañías se suman aquellas aerolíneas "poderosas, apoyadas por sus respectivos gobiernos, que ven en el sector aéreo un instrumento de desarrollo nacional”. Es el caso de la aerolínea de bandera de Emiratos Árabes, Etihad Airways, que recientemente hizo adquisiciones "multimillonarias" de flota a Airbus, de 55 aviones por 10.407 millones de dólares (6.540 millones de euros), y a Boeing, de 45 aparatos por un monto de 9.400 millones de dólares (5.912 millones de euros).

Modelos globalizados

Por otra parte, Dixon estimó que, en los últimos 60 años, el sector ha logrado unos ingresos de aproximadamente de casi 7 billones de euros, aunque los beneficios netos fueron sólo de 20.310 millones de euros, lo que corrobora que el margen de beneficio para las aerolíneas fue "sólo del 0,3%". De allí que la subida sin precedentes del precio del combustible servirá de "catalizador" para impulsar la globalización en la industria aérea. En este proceso, a su juicio, el acuerdo de cielos abiertos entre la Unión Europea y Estados Unidos que entró en vigor en el mes de marzo pasado resultará clave.

Escrito por Luis en: Julio 28, 2008 09:10 AM
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