La guerra del bajo coste en las líneas aéreas empieza a parecer una pelea de baja estofa, con publicidad directa en contra del adversario, véase Iberia, convertida en objetivo de los dardos más pérfidos de directivos y expertos del marketing. Son estos últimos siempre los más atrevidos y han llegado a hacer un ‘looping’ al solicitar a consumidores y ciudadanos que, pancarta en mano, presenten proclamas contra la competidora principal.
Consumo expedienta a Ryanair por su convocatoria contra Iberia en Barcelona
La Agencia Catalana de Consumo (ACC) ha abierto un expediente informativo a la compañía de aviación de bajo coste irlandesa Ryanair después de recibir un total de 150 denuncias de personas que aseguran haberse sentido engañadas por la polémica campaña publicitaria que la compañía de bajo coste llevó a cabo el lunes en Barcelona contra la española Iberia.
Cientos de personas acudieron a la plaza de Cataluña de la capital catalana para conseguir uno de los billetes de avión que la compañía irlandesa prometía regalar a quienes portaran pancartas en las que se ensalzara a esta empresa frente a Iberia, si bien el éxito de convocatoria desbordó las previsiones de Ryanair y cientos de personas se quedado sin su prometido billete. A raíz de estos hechos, la ACC ha abierto un expediente informativo a Ryanair , a la que ha hecho un requerimiento para que en un plazo de diez días facilite toda la información posible sobre lo que ha sucedido y qué piensa hacer para compensar a los ciudadanos que se han quedado sin su billete.
Por su parte la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), que agrupa y representa a 52 compañías aéreas que operan en España, considera vergonzosa la convocatoria que Ryanair, y considera que es «un intento intolerable de manipulación de la opinión pública» animar a los usuarios a manifestarse en contra de otra compañía a cambio de billetes gratis.
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Vuelo gratis total
Diario de Cádiz
Le salió el tiro por la culata a Ryanair, la compañía aérea irlandesa de bajo coste a la que su mala cabeza le ha llevado a tener que interpretar el hispánico papel de alguacil alguacilado: quiso hacerse publicidad a costa de la indignación nacional con Iberia y ha acabado disputándole a la llamada compañía de bandera su tradicional monopolio como destino predilecto de la indignación nacional.
Agarrada al deterioro de la imagen de Iberia tras el caos de finales de julio en el aeropuerto de Barcelona, Ryanair tuvo la genial idea de convocar una manifestación ciudadana con el señuelo de que los participantes que acudiesen con pancartas anti-Iberia y pro compañías de vuelos baratos recibirían billetes de avión gratis. Un caso clarísimo de competencia desleal contra una empresa enemiga, y también de competencia desleal a una práctica del franquismo que, de vez en cuando, imitan los partidos democráticos: el acarreo de manifestantes. Sólo que en vez de bocadillos de jamón daban billetes de avión. Los tiempos cambian.
Lo que no cambia es la idiosincrasia de los españoles. Se nota que los responsables de Ryanair son extranjeros y desconocedores de la afición española al gratis total. Más que afición, pasión obsesiva. No saben que el español es capaz de cualquier cosa con tal de hacerse con algo, sea lo que fuere, que le ofrezcan gratuitamente. Le importa mucho más el concepto mismo de gratuidad –la válvula, vamos– que el contenido concreto de lo que es gratis, más el regalo que lo regalado. Usted anuncia aquí que dará rollos de bolsas de basura a los que se presenten en la sierra de Gibalbín y las colas de coches llegan a Las Cabezas, vamos que si llegan...
Es lo que ha pasado en Barcelona. Los ingenuos capitostes de Ryanair pensaron que, total, con doscientos billetes bastaría y sobraría para conformar a los pocos vecinos que iban a secundar la extravagante manifestación contra Iberia. ¿Pocos? Apenas apareció la jefa de ventas con los bonos en la mano, una auténtica marea humana se abalanzó sobre ella. En menos de un minuto le arrebataron los billetes. Los más desahogados se hicieron con decenas de ellos, se supone que para abrir un inminente mercado negro del vuelo gratis.
Los Mossos d'Esquadra tuvieron que poner a salvo en una comisaría a la pobre empleada, mientras una multitud airada –a la vez que desairada– quería poco menos que lincharla. El asunto acabó en denuncia y expediente de la Agencia Catalana de Consumo a Ryanair por publicidad engañosa, porque –esto también es muy del español actual– nadie se tomó su oferta como un juego divertido con posible premio, sino como un derecho sagrado e irrenunciable. Poco faltó para que alguno hablara del derecho constitucional al vuelo gratis total, similar a aquel que ya comentamos del derecho de los caballos (de coches) a la sombra.