Agosto 17, 2006

El terrorismo podría afectar la calificación de BAA

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Expansión

Las agencias calificadoras Fitch y Standard & Poor's estudian los posibles efectos negativos que las nuevas medidas de seguridad en los aeropuertos británicos tendrán para el gestor aeroportuario BAA, adquirido por el grupo español Ferrovial.

Por una parte, Fitch ha mostado cautela a la hora de valorar las consecuencias a largo plazo de la reducción de las actividades comerciales como consecuencias de la rigurosa aplicación de esas medidas tras los planes de hacer explotar aviones en vuelo frustrados la semana pasada en Londres.

La agencia ha considerado "probablemente prematuro" determinar qué efectos a largo plazo tendrán sobre las ventas "libres de impuestos" de perfumes, bebidas alcohólicas y otros productos las nuevas normas que limitan el tamaño del equipaje de mano.

Según Fitch, si cayesen los ingresos por las actividades comerciales, BAA tendría que aumentar lo que cobra a sus clientes por las prestaciones aeronáuticas, y lo más probable es que las líneas aéreas pasasen a su vez esos costos adicionales a los viajeros.

Ante esta incertidumbre, la agencia de calificación de riesgo ha decidido mantener la deuda no garantizada de BAA "bajo observación negativa".

Por otra parte, Standard & Poor's ha sostenido que mantiene en su lista de "vigilancia con implicaciones negativas" las calificaciones de BAA.

La calificadora ha añadido que, en caso de que no ocurran nuevamente este tipo de amenazas, la merma de ingresos en BAA debiera ser sólo por una vez y vinculada a las tasas aeronaúticas y a una menor actividad comercial.

"Refinanciación crítica"
Según el diario "The Times", el costo de los intereses de los bonos emitidos por BAA por valor de 4.700 millones de libras puede subir drásticamente debido a la "refinanciación crítica" en la que acaba de embarcarse Ferrovial.

El diario cree saber que las agencias de calificación de riesgo se disponen a rebajar la calidad de los bonos de BAA como consecuencia de los costos adicionales y potenciales pérdidas de ingresos.

Varias compañías aéreas, entre ellas British Airways y Ryanair, han criticado a BAA por no haber estado a la altura de las circunstancias excepcionales tras el descubrimiento del complot.

También se ha sumado a las críticas la Asociación Internacional de Transporte Aéreo. "En el caso de BAA, los aeropuertos deben disponer de unos planes de contingencia mejores", ha asegurado Giovanni Bisignani, consejero delegado de la asociación.


Ryanair estudia demandar al Gobierno británico

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La compañía aérea de bajo coste Ryanair, está estudiando la posibilidad de presentar acciones legales contra el Gobierno británico para obligarle a poner fin a las nuevas normas de seguridad.


La aerolínea, que ha sido una de las más afectadas por la implantación de medidas de seguridad, ha instado a las autoridades británicas a "derrotar a los extremistas" y volver a la normalidad, como lo hicieron tras los atentados de Londres el 7 de julio de 2005 "en dos días".

Ryanair ha denunciado que la gestora de aeuropuertos BAA no facilitó el personal necesario al aeropuerto de Stansted para hacer frente a las nuevas exigencias de seguridad además de a las "nuevas restricciones de equipajes absurdas". Ayer la compañía canceló ocho vuelos y aunque hoy espera operar todas las rutas, no descarta nuevas cancelaciones.

La compañía cuestionó los motivos que llevaron a doblar el número de puntos de seguridad sin más personal para realizar los controles. Además, subrayó lo absurdo de prohibir líquidos o cosméticos en vuelos, pero no en otros medios de transporte como el metro o el tren.

British Airways ha acusado al gobierno de gestionar de forma "mediocre" el caos aéreo producido tras anunciarse el desmantelamiento del plan terrorista, unos problemas que pueden suponer unas pérdidas de 73 millones de euros para la compañía.

Por su parte, el Departamento de Transporte aseguró que las medidas de seguridad fueron "apropiadas y proporcionadas" y que no habrá compensaciones a las aerolíneas por parte del Gobierno, pese a que se siguen registrando cancelaciones de vuelos y retrasos ante las nuevas restricciones.


IATA se suma a las críticas contra BAA por su gestión en los aeropuertos británicos

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La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, en sus siglas en inglés) se ha sumado a las críticas contra el operador de aeropuertos británico BAA tras el caos en el que se ha visto sumido el aeropuerto londinense de Heathrow como consecuencia de la trama terrorista que pretendía atentar contra aviones en vuelo entre Reino Unido y Estados Unidos.


"En el caso de BAA, los aeropuertos deben disponer de unos planes de contingencia mejores", ha asegurado Giovanni Bisignani, consejero delegado de IATA, en una rueda de prensa que ha tenido lugar en la ciudad australiana de Sydney.

Bisignani considera que la compañía, comprada recientemente por la española Ferrovial, debería haber solicitado la ayuda de las autoridades británicas o del ejército para hacer frente al endurecimiento de los controles de seguridad en los aeropuertos tras la detención de los terroristas.

Las críticas de IATA se producen un día después de que British Airways anunciara que podría demandar a la gestora de aeropuertos por su gestión de la situación. La aerolínea asegura que ha cancelado más de mil vuelos por el caos provocado por la amenaza terrorista.

Controles
El endurecimiento de los controles de seguridad colapsó el aeropuerto londinense de Heathrow y provocó numerosos retrasos y cancelaciones.

BAA ha explicado que "la dimensión de las medidas y su repentina puesta en vigor no podía llevarse a cabo sin alteraciones significativas".


Medidas de seguridad "inconsistentes"

Cinco Días

Las aerolíneas británicas Ryanair y British Airways, además de estudiar demandas contra el gestor del aeropuerto de Heathrow, BAA, y el Gobierno británico, han mostrado sus quejas contra las nuevas medidas de seguridad, impuestas tras el frustrado intento de atentado terrorista el pasado 10 de agosto, unas medidas que califican de 'inconsistentes'.

Ryanair ha sido una de las aerolíneas más afectadas por el intento de atentado en Heathrow y el posterior incremento de las medidas de seguridad en los aeropuertos británicos. Por eso, la aerolínea de bajo coste aseguró ayer que está barajando el inicio de acciones legales contra el Gobierno del Reino Unido que desemboquen en el fin de dichas medidas. En declaraciones al diario Financial Times, el director general de la compañía irlandesa, Michael O'Leary, afirma que hay que volver a tomar las mismas precauciones que existían antes, ya que 'eran perfectamente eficientes'. Ryanair denuncia además que BAA no ha facilitado el personal necesario para reforzar los puntos de seguridad del aeropuerto de Stansted.

British Airways también ha acusado al operador de aeropuertos de haber gestionado de forma 'mediocre' la situación. Por su parte, la IATA (International Air Transport Association) criticó ayer la falta de planes de emergencia en los aeropuertos de BAA, empresa propiedad del grupo Ferrovial, que deben incluir un plan de contingencia y ser más activos en caso de emergencias, mientras que el departamento de Transporte inglés calificó las medidas de 'apropiadas y proporcionadas'.

Otras aerolíneas estudian la posibilidad de iniciar acciones legales y pedir compensaciones, aunque esto será una vez que haya vuelto la normalidad aunque el Departamento de Transporte británico ya ha anunciado que el Gobierno no compensará a las aerolíneas.

Las aerolíneas consideran que las nuevas medidas carecen de consistencia, ya que tan sólo afectan a los vuelos con origen o escala en Reino Unido y a aquellos que aterrizan en EE UU. Por el contrario, aseguran, en otras rutas los pasajeros pueden acceder al avión sin problemas con su habitual equipaje de mano. Lo mismo ocurre con otros medios de transporte como el barco o el tren. De hecho, el Eurostar, el tren que a través del Eurotúnel une la isla británica con el continente, se está viendo beneficiado del aumento de controles en el transporte aéreo, ya que desde el jueves ha recibido 40.000 nuevas reservas y ha incrementado un 27% los pasajeros.

El diario británico The Times se unió ayer a las denuncias, calificando de incoherente la situación, ya que según asegura un potencial terrorista podría tomar un tren o barco con destino a Francia para allí tomar un avión de nuevo a Londres, sin haber sido objeto en ningún momento de los estrictos controles de seguridad de los aeropuertos británicos.

Por otro lado, el gestor de los principales aeropuertos británicos, BAA avisó ayer de retrasos en la mayoría de los vuelos, a pesar de la paulatina vuelta a la normalidad. En Heathrow un total de 35 vuelos fueron cancelados, de los que 34 llevaban la bandera de British Airways y uno de American Airlines. La aerolínea inglesa, que espera operar con normalidad a partir del viernes, suspendió 11 vuelos en el aeropuerto de Gatwick. Por contra, Ryanair y Easyjet operaron todos sus vuelos.

Con todo lo ocurrido, Heathrow corre el peligro de perder su posición como el aeropuerto más importante del mundo. Para JPMorgan, otros aeropuertos europeos podrían beneficiarse de esta pérdida de reputación ya que parte de los veintitrés millones de pasajeros que hacen escala en Heathrow podrían optar ahora por hacerlo en Fráncfort, París o Ámsterdam, evitando así las extremas medidas de seguridad y el riesgo de cancelaciones. Al respecto, Roger Wiltshire, secretario general de la Asociación de Transportes Aéreos Británicos, reclamó la creación de 'unas normas internacionales consistentes y creíbles' ya que los pasajeros quieren saber 'por qué están sujetos a normas de seguridad distintas a la salida y al regreso al país'.

Standard & Poor's mantiene bajo vigilancia con implicaciones negativas las calificaciones de BAA, aunque considera que el impacto de los altercados será limitado en el corto plazo.

Desviado un vuelo a Boston por una pasajera con ansiedad

El vuelo 923 de United Airlines que cubría la ruta de Londres a Washington fue ayer desviado a Boston donde tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia. Aunque inicialmente se barajó la existencia de terroristas a bordo, finalmente resultó ser una pasajera que sufrió un ataque de claustrofobia. La ansiedad provocó que la mujer de 60 años mantuviera un altercado con la tripulación. El capitán del avión, que transportaba 82 pasajeros y 12 tripulantes, declaró entonces una emergencia de seguridad. El vuelo aterrizó sin incidentes en el aeropuerto Logan International de Boston después de ser escoltado por aviones de combate, según confirmó Amy von Walter, portavoz de la Administración de Seguridad en el Transporte de EE UU.


Escrito por Luis en: Agosto 17, 2006 08:45 AM
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